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La red social que Tidal dejó en el escenario

En 2015 dieciséis artistas se tomaron de la mano para lanzar una copia de Spotify. Tenían el activo más difícil de conseguir en internet y lo gastaron en una ficha técnica. Lo que Vintesh hubiera hecho — y lo que Meta hizo ocho años después.

Por Vintesh· · 6 min de lectura

El 30 de marzo de 2015, en una estación de tren reconvertida en Manhattan, dieciséis de los artistas más grandes del planeta subieron a un escenario vestidos de negro1. Jay-Z, Beyoncé, Madonna, Kanye, Rihanna, Nicki Minaj, Jack White, Daft Punk con los cascos puestos. Chris Martin y Calvin Harris aparecieron en un televisor con ruedas. Alicia Keys dijo que aquello era “una graduación” y uno a uno firmaron una declaración. Madonna firmó con la pierna encima de la mesa2. En Vintesh lo vimos en vivo y pensamos: van a hacer algo completamente distinto.

No lo hicieron. Y lo hemos cargado desde entonces, así que hoy lo soltamos.

Lo que lanzaron

Lanzaron Spotify con mejor audio. Calidad de CD en vez de MP3, $19.99 al mes en vez de $9.99, y la promesa de pagar mejor a los artistas porque los dueños eran artistas. Dos cosas reales. Ninguna de las dos mueve la aguja de internet.

Los números cuentan el resto. Jay-Z había comprado la empresa noruega detrás del servicio por $56.2 millones3. En 2016 Tidal dijo tener 3 millones de suscriptores, una cifra que un periódico noruego cuestionó dos años después junto con los streams de Lemonade y The Life of Pablo2. En 2017 Sprint compró un tercio por unos $200 millones3. En 2021 Square — hoy Block — pagó $297 millones por la mayoría3. En 2024 Block dijo que estaba “reduciendo su inversión”, recortó una cuarta parte del equipo y los reportes ponían la base en unos 700 mil suscriptores4. Spotify cerró el segundo trimestre de 2026 con 300 millones de suscriptores de pago8.

$56.2MCompra de Aspiro · 2015
$297MSquare / Block · 2021
~700KSuscriptores · 2024
300MSpotify, de pago · Q2 2026

Once años después, Tidal es un servicio decente para audiófilos. Que es exactamente lo que era el día uno, con menos gente.

Lo que Vintesh hubiera hecho

Aquel escenario tenía algo que ni Spotify ni Apple ni nadie podía comprar: la relación directa con las personas más seguidas del mundo, dispuestas a poner la cara por un producto. Ese es el activo. Y lo gastaron en una ficha técnica.

La idea de Vintesh era usar lo que nos une a todos — la música — para inaugurar otro paradigma de red social. Funciona así:

Cualquiera entra a tidal.com y abre una cuenta. Pero no cualquiera puede publicar. Los únicos que publican son los seleccionados por Tidal: al principio los dieciséis del escenario, y con ellos gente que no es músico pero que uno quiere ver de cerca — un Leonardo DiCaprio, un Jeff Bezos. Los demás miramos. Es un window shopping de vidas, procesos y contenido de un grupo curado. Todo el mundo puede comentar; nadie más puede publicar. Y como el dueño de la plataforma es también dueño de los escenarios, Tidal comparte sus venues con su base de creadores: el concierto, el estudio, el camerino, adentro de la app.

No es una red donde todos gritan. Es una red donde unos pocos hablan, millones responden, y la escasez de la voz es el producto.

El formato existía. Lo lanzó otro.

Aquí está la parte que todavía nos pica. En febrero de 2023 Instagram lanzó los broadcast channels6: un canal donde solo el creador publica y los seguidores reaccionan y votan en encuestas. En septiembre de ese año WhatsApp lanzó lo mismo, y Zuckerberg anunció 500 millones de usuarios mensuales en siete semanas7. Telegram lo tenía desde antes. Substack lo hizo con texto; OnlyFans y Patreon, con la billetera.

El formato que Vintesh tenía en la cabeza en 2015 estaba en el teléfono de medio billón de personas en 2023. Lo lanzó una empresa que no tenía a Beyoncé en el escenario, pero que sí entendió que la voz curada es un producto y la calidad de audio es un feature.

Alzado técnico del escenario del lanzamiento de Tidal en 2015 con los dieciséis dueños tomados de la mano, el televisor con ruedas, la mesa de la declaración y tres figuras punteadas que faltaban; debajo, esquema del sistema propuesto como tubería con válvulas — publicar cerrado, comentar abierto, venues compartidos — y los medidores: 700 mil suscriptores de Tidal frente a 500 millones de usuarios del mismo formato lanzado por Meta
Fig. 1 — El escenario, en alzado: el activo eran las diecinueve personas tomadas de la mano (tres de ellas, la propuesta de Vintesh). Fig. 2 — El sistema que no se construyó, como esquema de tubería: publicar cerrado, comentar abierto, venues compartidos.

Y la ironía final: en 2026 Tidal estrenó Upload y Spotlight5 — cualquiera sube su música, pero solo lo que un editor selecciona se destaca, con premios en efectivo por Cash App. Es decir, curaduría como producto. Diez años tarde y en el carril de SoundCloud.

Lo que Vintesh se lleva a cada reunión

Esto no es un artículo sobre música. Es la conversación que tenemos con casi todos los operadores con los que hablamos en Latinoamérica cuando llegan diciendo “queremos hacer IA”.

Cuando tienes un activo que nadie puede copiar — una relación, una distribución, un dato que solo tú tienes — la peor jugada es lanzar el producto default de la categoría con una mejor ficha técnica. Ese producto es una carrera de capital, y la gana el que tiene más: Spotify, Apple, Amazon. Tidal la corrió con audiófilos contra tres de las empresas más ricas de la historia.

La pregunta correcta no es “¿cómo hacemos lo mismo, mejor?”. Es “¿qué comportamiento solo nosotros podemos inaugurar?”. Una cooperativa con cuarenta años de confianza en su gente no necesita un chatbot; necesita un canal que solo ella puede abrir. Una distribuidora con la ruta de cada colmado del país no necesita un dashboard; necesita el formato que convierta esa ruta en algo que nadie más ve.

Tidal tenía a dieciséis personas tomadas de la mano y lo convirtió en 16 bits de audio. En Vintesh todavía la cargamos. Si alguien en Tidal lee esto: la idea sigue libre.

El kiosco · 1 edición

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